miércoles, 7 de enero de 2015




Quito embellece sus muros para soportar el 

caós y el tráfico.


El arte callejero y réplicas de obras famosas de Ecuador adornan los muros de Quito, en una iniciativa que quiere convertir a la ciudad en una galería a cielo abierto en medio del caos vehicular. Cuna del maestro indigenista Oswaldo Guayasamín, la capital ecuatoriana busca realzar su condición de Patrimonio Cultural de la Humanidad, título otorgado hace 35 años, con un programa estético para aliviar el angustiante problema de movilización. Una vez concluya el proyecto, la Galería de Arte Urbano de Quito ocupará 3 800 metros de muros alrededor de la ciudad de 2,2 millones de habitantes. El primer tramo de la galería fue inaugurado en mayo pasado con la creación de nueve murales que combinan obras de artistas consagrados- como Guayasamín y el pintor y escultor Gonzalo Endara Crow- y artistas jóvenes y emergentes, ligados al movimiento del 'street art', como Skypi, nombre artístico del quiteño Xavier Calderón. El proyecto "busca llevar al arte que está dentro de las galerías hacia las calles, para democratizarlo e impulsarlo" además de convertirse en un atractivo turístico, aseguró María Sol Corral, vicealcaldesa de Quito y promotora de la iniciativa. "El objetivo es que el turista que visite Quito pueda ver todas las obras, en un recorrido" de al menos dos horas, explica la funcionaria, y adelanta que en 2014 se inaugurará un segundo tramo de la galería. Cien artistas, elegidos a través de una convocatoria pública, realizaron las réplicas en distintos puntos de la ciudad que tienen una característica común: son lugares de alto tráfico de personas, donde confluyen automóviles, buses, ciclistas y peatones. El problema de la movilidad urbana  Con un parque automotor de más de 550 000 autos, que crece a un 9,2% anual, según el Instituto de la Ciudad del Municipio de Quito, la movilidad urbana es uno de los principales problemas de la ciudad. Anualmente ingresan a la capital unos 50 000 vehículos nuevos, es decir, cuatro veces más que el crecimiento poblacional, por ello las autoridades implementaron, entre otros, un programa para el uso gratuito de bicicletas. La Galería de Arte Urbano privilegia precisamente las ciclovías para que se conviertan en un atractivo para quienes las utilizan. Además de Endara, Guayasamín y Skypi, la galería se completa con obras de Nelsón Román, Fausto Villalba, Luciano Mogollón, Isabel Ullauri, Rodrigo Viera Cruz y Ricardo Dávila. Otro proyecto que se enfoca en la difusión de arte en el espacio público es 'Quito, Jardín de Quindes', una exposición itinerante de 65 esculturas del colibrí, ave emblemática de la ciudad, en resina blanca y de 1,70 m de altura, pintadas y diseñadas por artistas, escultores y colectivos. La muestra, inspirada en el 'Cow Parade' -una exhibición itinerante de arte urbano que muestra docenas de vacas con distintos diseños firmados por artistas de todo el mundo- ha recorrido varias ciudades del país e incluso llegó al Jardín Botánico de Bogotá en noviembre de 2012. Desde diciembre, los 65 quindes son el principal atractivo del Bulevar Naciones Unidas, que recorre una de las avenidas más concurridas del norte de la ciudad, y uno de los espacios públicos que el Municipio destina a exhibiciones de fotografía, esculturas y pinturas durante todo el año. Juan Sebastián Aguirre, más conocido por su nombre artístico, Apitatán, es uno de los artistas callejeros más prolíficos de la escena local: ha firmado más de 70 murales en toda la ciudad y es uno de los 100 artistas que intervinieron las paredes de la Galería de Arte Urbano. "Cuando la gente se para frente a uno de mis murales, lo descifra y se ríe, para mí es un momento muy especial porque se rompió la rutina de esa persona y ese simple hecho hizo que valga la pena intervenir la calle", dijo Aguirre. Aunque la escena del arte callejero es todavía muy joven en Quito- a diferencia de otras grandes urbes de la región, como Buenos Aires o Santiago-, eso puede ser una ventaja para los artistas: significa que todavía quedan muchas paredes por intervenir.




Arte urbano o cómo las paredes nos hablan.

Son más de cien, están armados (con ideas y con pintura) y tienen un plan. Desde hoy, hasta el sábado 22, la ciudad se va a enterar de lo que es el arte urbano, porque comienza la tercera edición consecutiva del festival Detonarte. Lo que empezó hace seis años con la curiosidad de unos cuantos grafiteros y artistas urbanos que conformaban el Colectivo de Intervención Urbana Dementzia, que visitaron el festival de Bogotá llamado Desfase, es hoy una de las vitrinas más grandes, en Quito, para quienes plasman sus ideas del mundo en la calle. Esténcil, grafiti, street art, pintura... son algunas de las técnicas que se plasmarán en dos paredes de la ciudad, una en el norte (donde pintarán mañana) y otra en el sur (donde pintarán el jueves); ambas con los debidos permisos para ser pintadas.


Según Luis Auz, uno de los organizadores de Detonarte, los dos lugares ofrecen espacio hasta para 150 artistas; hasta el fin de semana pasado había 110 inscritos; y hoy en la inauguración, en el Centro de Arte Contemporáneo (antiguo Hospital Militar), a las 18:00, continuarán las inscripciones. Entre los participantes estarán 18 artistas internacionales y 14 nacionales, estos últimos escogidos vía concurso, en diferentes provincias del país. Como en todo festival, el día de cierre se anunciará cuál de los artistas ecuatorianos gana el primer premio, y gracias a esa distinción viajará a Buenos Aires, para participar desde el 11 de noviembre en el Meeting of Style (MOS), que es uno de los eventos de arte urbano más importantes del mundo. Conocedor del tema, Auz asegura que el arte urbano del país, contrario a una tendencia que se marca en otros ámbitos, no está a la cola de lo que se hace en el resto del mundo. Eso es lo que el público juzgará a partir de hoy. Además, los convocados a esta cita accederán a documentales (la inauguración abre con la historia del grafiti en Ecuador), talleres, conciertos y conversatorios. Todos estos actos paralelos a ‘la pintada’ se realizarán en diversos locales de Quito.



Madriguera Tóxica: un lugar para pintar y para pensar El colectivo Los Fenómenos gestiona esta casa para habilitar talleres y mostrar su obra Con esta, ya son cuatro las madrigueras tóxicas que se han inaugurado en Quito. Pero Los Fenómenos (un colectivo de arte urbano) esperan que sea la última o que por lo menos les dejen quedarse ahí por un rato largo, y no los saquen corriendo con acusaciones tan absurdas como las prácticas satánicas, con las cuales ya los despidieron de su segunda casa en La Mariscal. ¿Para qué quieren quedarse? Para pintar, obviamente, pero sobre todo para generar nuevos proyectos artísticos, en todos los soportes imaginables, pero desde una base estable, que funcione a la vez como taller experimental y como galería. Esta cuarta Madriguera Tóxica (ubicada en una de las esquinas de la Manuel Larrea y José Riofrío), se inauguró la semana pasada y será una de las paradas obligatorias de quienes participen del Detonarte, pues ahí será uno de los 'after party'. Sin embargo, Infame y MS -dos miembros del colectivo formado por 12 artistas- se apresuran a aclarar que la Madriguera no tiene nada que ver con el Festival, aunque formará parte por estos días. Los Fenómenos tienen una idea más ambiciosa: establecerse como una suerte de laboratorio -autofinanciado- del arte que se ve en la calle. ¿No es contradictorio mostrar arte de la calle, es decir urbano, en un espacio cerrado? Sí y no, pero eso no les importa, porque ellos seguirán trabajando afuera y usarán el segundo piso de la Asociación de Negros del Ecuador (Asone), que es donde funciona la Madriguera, a manera de bocetero y de útero donde gestar y tratar de hacer realidad todo lo que se les cruce por la cabeza. Como cultores de un arte que saben que es efímero, están completamente abiertos a que los visitantes que lleguen a la Madriguera, de visita o para tomar los talleres que ahí se imparten, pinten sobre lo que ellos han pintado; es la mecánica bajo la cual trabajan: "Pintar y dejar ir, somos desprendidos", dice Infame. MS completa la idea: "Terminamos, tomamos una foto y si ya está registrado nos olvidamos, eso está ahí para que la gente haga lo que quiera".

Davide Luciano crea surreales fotografías con los baches de la calle

El fotógrafo neoyorquino Davide Luciano chocó en un enorme bache en la calle cuando iba en su carro. Como si se tratara de una venganza, realizó esta serie de fotografías en las que retrata escenas de Alicia en el País de la Maravillas, Baywatch o algunas otras completamente surreales.
El fotógrafo neoyorquino Davide Luciano chocó en un enorme bache en la calle cuando iba en su carro. Como si se tratara de una venganza, realizó esta serie de fotografías en las que retrata escenas de Alicia en el País de la MaravillasBaywatch o algunas otras completamente surreales.
“Decidí canalizar mi frustración en un proyecto positivo, donde los inútiles baches fueran una fuente de humor y creatividad”, dice Luciano, quien compartió esta experiencia con la artista urbana Claudia Ficca. Juntos montaron en Nueva York una exhibición de su trabajo.
Sus imágenes muestran los baches de Nueva York, Los Ángeles, Toronto y Montreal y, aunque parecen ser producto de Photoshop, fueron construidas con modelos y utilería reales.


Escultura hiperrealista de ballena encallada: un montaje en pro de la conciencia ecológica.


Mural animado de Hyuro en Copenhagen (porque el movimiento se demuestra andando)

La artista urbana Hyuro pintó un mural en secuencia que se ve en moción desde la perspectiva de un auto en movimiento.


La artista urbana Hyuro pintó un mural en secuencia que se ve en moción desde la perspectiva de un auto en movimiento.



LA INFANCIA DE UN CUBO, JAMES DIVE.




UN ARCO-IRIS A LA VUELTA DE LA ESQUINA: EL NUEVO MURAL DE SETH EN PARÍS.