
Arte
urbano o cómo las paredes nos hablan.
Son
más de cien, están armados (con ideas y con pintura) y tienen un plan. Desde
hoy, hasta el sábado 22, la ciudad se va a enterar de lo que es el arte urbano,
porque comienza la tercera edición consecutiva del festival Detonarte. Lo que
empezó hace seis años con la curiosidad de unos cuantos grafiteros
y artistas urbanos que conformaban el Colectivo de Intervención Urbana Dementzia, que
visitaron el festival de Bogotá llamado Desfase, es hoy una de las vitrinas más grandes, en Quito, para
quienes plasman sus ideas del mundo en la calle. Esténcil, grafiti, street art,
pintura... son algunas de las técnicas que se plasmarán en dos paredes de la
ciudad, una en el norte (donde pintarán mañana) y otra en el sur (donde pintarán el jueves); ambas con los
debidos permisos para ser pintadas.
Según
Luis Auz, uno de los organizadores de Detonarte, los dos lugares ofrecen
espacio hasta para 150 artistas; hasta el fin de semana pasado había 110
inscritos; y hoy en la inauguración, en el Centro de Arte Contemporáneo (antiguo
Hospital Militar), a las 18:00, continuarán las inscripciones. Entre los
participantes estarán 18 artistas internacionales y 14 nacionales, estos
últimos escogidos vía concurso, en diferentes provincias del país. Como en todo
festival, el día de cierre se anunciará cuál de los artistas ecuatorianos gana
el primer premio, y gracias a esa distinción viajará a Buenos Aires, para
participar desde el 11 de noviembre en el Meeting of Style (MOS), que es uno de
los eventos de arte urbano más importantes del mundo. Conocedor del tema, Auz
asegura que el arte urbano del país, contrario a una tendencia que se marca en
otros ámbitos, no está a la cola de lo que se hace en el resto del mundo. Eso
es lo que el público juzgará a partir de hoy. Además, los convocados a esta
cita accederán a documentales (la inauguración abre con la historia del grafiti
en Ecuador), talleres, conciertos y conversatorios. Todos estos actos paralelos
a ‘la pintada’ se realizarán en diversos locales de Quito.
Madriguera
Tóxica: un lugar para pintar y para pensar El colectivo Los Fenómenos gestiona
esta casa para habilitar talleres y mostrar su obra Con esta, ya son cuatro las
madrigueras tóxicas que se han inaugurado en Quito. Pero Los Fenómenos (un
colectivo de arte urbano) esperan que sea la última o que por lo menos les
dejen quedarse ahí por un rato largo, y no los saquen corriendo con acusaciones
tan absurdas como las prácticas satánicas, con las cuales ya los despidieron de
su segunda casa en La Mariscal. ¿Para qué quieren quedarse? Para pintar, obviamente,
pero sobre todo para generar nuevos proyectos artísticos, en todos los soportes
imaginables, pero desde una base estable, que funcione a la vez como taller
experimental y como galería. Esta cuarta Madriguera Tóxica (ubicada en una de
las esquinas de la Manuel Larrea y José Riofrío), se inauguró la semana pasada
y será una de las paradas obligatorias de quienes participen del Detonarte,
pues ahí será uno de los 'after party'. Sin embargo, Infame y MS -dos miembros
del colectivo formado por 12 artistas- se apresuran a aclarar que la Madriguera
no tiene nada que ver con el Festival, aunque formará parte por estos días. Los
Fenómenos tienen una idea más ambiciosa: establecerse como una suerte de
laboratorio -autofinanciado- del arte que se ve en la calle. ¿No es contradictorio mostrar
arte de la calle, es decir urbano, en un espacio cerrado? Sí y no, pero eso no les
importa, porque ellos seguirán trabajando afuera y usarán el segundo piso de la
Asociación de Negros del Ecuador (Asone), que es donde
funciona la Madriguera, a manera de bocetero y de útero donde gestar y tratar
de hacer realidad todo lo que se les cruce por la cabeza. Como cultores de un
arte que saben que es efímero, están completamente abiertos a que los
visitantes que lleguen a la Madriguera, de visita o para tomar los talleres que
ahí se imparten, pinten sobre lo que ellos han pintado; es la mecánica bajo la
cual trabajan: "Pintar y dejar ir, somos desprendidos", dice Infame.
MS completa la idea: "Terminamos, tomamos una foto y si ya está registrado
nos olvidamos, eso está ahí para que la gente haga lo que quiera".
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